MMXXVI VOL21 No.953

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COLUMNA II 1$

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Aceite de serpiente

Uno de las marcas más antiguas y famosas del mundo occidental, el brebaje medicinal que promete sanarlo todo pero no cura nada y no contiene ni una sola gota de zumo de ofidio
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Aceite de serpiente

El aceite de serpiente es uno de los productos más antiguos y famosos del mundo occidental. Es un brebaje medicinal que promete sanarlo todo pero no cura nada y no contiene ni una sola gota de zumo de ofidio.

Es un remedio fraudulento sin ningún ingrediente ni propiedad curativa. El término se diundió gracias a las películas del Lejano Oeste, en las que suele ser un tema recurrente. Un estafador viaja de pueblo en pueblo por la Frontera, vendiendo una elixir milagroso que no funciona.

Sus raíces, sin embargo, son más antiguas que el Oeste. El uso del aceite de serpiente surgió en Europa, basándose en antiguas creencias populares, que hicieron pensar que el extracto de serpiente tenía poderes curativos.

Hoy la expresión se usa para apuntar a una estafa evidente pero las pastillas de serpiente siguen muy presentes. A pesar de los esfuerzos de las autoridades por prohibir falsos medicamentos, miles de ellos se siguen vendiendo como medicinas alternativas, herbales u orgánicas, incluso en farmacias convencionales. En cada pueblo hay todavía un curandero vendiendo tratamientos imposibles, funcionen o no.

Este artículo sigue la historia del elixir milagroso, desde sus orígenes en Europa hasta la actualidad. ¿Tienen aceite las serpientes? ¿Cura algo?

5El origen del Aceite de Serpiente

El aceite de serpiente apareció en Europa occidental durante los siglos XVII y XVIII. La ciencia médica estaba todavía en sus albores y muchos tratamientos se realizaban siguiendo tradiciones y creencias populares.

Las serpientes parecían contener sustancias poderosas porque son capaces de mudar la piel, algo que se percibía como una especie de capacidad auto-regenerativa. Podían sobrevivir en habitats duros, lo que indicaba resistencia y algunas especies eran venenosas. La medicina antigua seguía el principio de que si una sustancia podía matar, también podía curar cuando se usa de manera controlada.

Así, el aceite de víbora, elaborado a partir de una de las pocas especies de serpientes venenosas de Europa, se convirtió en un remedio de uso común, especialmente en Gran Bretaña. Los curanderos creían que la grasa de víbora era anti-inflamatoria, aliviaba el dolor articular y servía para tratar enfermedades de la piel.

aceite de serpiente
El clásico vendedor ambulante de aceite de culebra. A finales del siglo XIX, esto era algo que ocurría por toda Europa.

El aceite de víbora se producía matando una serpiente, extrayendo su grasa y calentándola hasta licuarla. La masa resultante, similar a la manteca o al sebo, se filtraba y se guardaba en pequeños recipientes. Una vez enfriada, se solidificaba a menos que se mezclara con otro producto. No era aceite real, ya que no se puede exprimir una serpiente para extraer aceite. La palabra “aceite” se empleaba como parte del nombre comercial.

Junto con otros remedios de origen animal, estos productos eran comunes en las casas rurales, donde se empleaban como bálsamos para aliviar el dolor muscular o para tratar la piel agrietada.

Los textos europeos de la época recomendaban el aceite de víbora para el reumatismo, la gota y el dolor crónico. Era popular en la botica y entre los curanderos ambulantes, sin ninguna base científica. La gente compraba estos preparados por pura creencia de que las serpientes poseían propiedades curativas.

4La llegada del Aceite de Serpiente a los Estados Unidos

El aceite de serpiente fue llevado a los Estados Unidos por la oleadas de inmigrantes europeos que se registraron a partir del siglo XVII. Llevaban consigo toda su cultura popular, que incluía curas tradicionales, prácticas médicas y remedios de origen animal. En el Nuevo Mundo, estas prácticas se entre-mezclaron con las de los nativos americanos y con las ambiciones de los vendedores ambulantes.

Cuanto más lejos vivían los colonos de la civilización, adentrados en los territorios y en la Frontera, más difícil era encontrar médicos con alguna formación o medicamentos reales. Dependían de remedios caseros, conocimientos de hierbas medicinales y de los curanderos ambulantes, que ofrecían tratamientos para cualquier dolencia imaginable, muchos de los cuales no eran más que “aceite de serpiente”. Aun así, a falta de nada mejor, la gente los compraba.

aceite de serpiente
Cualquier pueblo del Lejano Oeste, lejos de la civilización, era terreno abonado para estafadores y vendedores de aceite de serpiente porque era muy difícil encontrar un médico de verdad. En las películas del Oeste siempre hay un doctor presente, para seguir con lo de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

La serpiente de cascabel americana, un tipo de víbora, sustituyó a la víbora europea en la imagen comercial. Su mordedura venenosa le daba un aura de peligrosidad, lo que hacía que sus extractos curativos pareciesen ser más potentes.

A comienzos del siglo XIX, los Estados Unidos se habían convertido en terreno abonado para las patentes medicinales. En un primer momento, estos eran preparados curativos cuya composición estaba patentada y se vendían sin revelar sus ingredientes. Prometían alivio para casi cualquier dolencia.

Muchos brebajes contenían alcohol, 0pi0, cocaína u otras sustancias que causaban sensaciones físicas apreciables, haciendo creer a los consumidores que la medicina estaba surtiendo efecto. Otras eran mezclas inofensivas de hierbas. Ninguna estaba probada ni regulada.

aceite de serpiente
Un curandero ofreciendo un espectáculo para vender aceite de serpiente al público.

Los vendedores itinerantes, llamados en Estados Unidos “medicine showmen” viajaban de pueblo en pueblo con carros llenos de botellas con brebajes. A pie de calle, ofrecían un espectáculo que atraía multitudes, a falta de nada mejor que ver o hacer. La actuación incluía una banda de música, cómicos y el típico estafador vestido de médico, contando maravillas sobre las curas que vendían. Al final de la representación, aparecía un cómplice de entre el público, clamando en voz alta que había experimentado una sanación milagrosa tras haber ingerido la pócima, y se vendían litros y litros de botellas.

A mediados del siglo XIX, el aceite de serpiente se había convertido en un producto habitual en estos espectáculos de medicina. Algunas botellas empezaron a incluir aceite mineral/vegetal mezclado con hierbas u otros ingredientes porque los compradores esperaban que el preparado fuese aceitoso.

La mayoría de los bebedizos no contenían ni una sola sustancia extraida de serpientes, ya que la grasa de culebra era cara, escasa y se echaba a perder rápidamente. El nombre “aceite de serpiente” se seguía utilizando para vender la ponzoña porque era una marca conocida, con halo de misterio y poder exótico, tribal, incluso atábico.

3El caso de Clark Stanley, el rey Serpiente de Cascabel

Una de las figuras más famosas en la historia del aceite de serpiente fue Clark Stanley, autoproclamado el “Rey Serpiente de Cascabel”. Clark afirmaba haber nacido alrededor de 1854 en Abilene, Texas y decía ser un curandero de la Frontera.

Su lugar de nacimiento era dudoso, ya que Abilene se había fundado en 1881. Stanley se caracterizaba a sí mismo como un vaquero, re-convertido en herbolario, que había adquirido conocimientos secretos sobre medicina tradicional india. Según contaba, había estado 11 años arriando ganado, hasta que en 1879 se trasladó a Walpi, Arizona, para estudiar con un hombre-medicina hopi. Durante el aprendizaje, le fueron reveladas las propiedades ocultas del aceite de serpiente.

aceite de serpiente
Clark Stanley y una etiqueta del aceite de serpiente que vendía bajo el mismo nombre. Stanley se vestía de vaquero como parte de la estrategia de marketing para promocionar su brebaje.

Stanley se presentó ante el público a finales del siglo XIX, en pleno auge de los espectáculos medicinales en Estados Unidos. En un primer momento, comenzó a vender su linimento con la ayuda de un boticario de Boston y luego se metió de lleno en las actuaciones ambulantes.

La gran oportunidad le llegó en la Exposición Mundial Colombina de Chicago en 1893. Durante el evento, Clark realizó varias demostraciones bastante dramáticas, logrando atraer una gran afluencia de público. En la representación, el tipo mataba serpientes de cascabel vivas, las metía en un caldero, las hervía y luego extraía la grasa pegada a la piel del pobre ofidio. El espectáculo parecía auténtico, convenciendo al aforo de que su producto estaba traido directamente de la Frontera.

Después, embotelló el linimento y lo comercializó como una cura para todo; dolor articular, dolores musculares, anti-inflamatorio y una interminable lista de dolencias. El precio de la botella era de 15 centavos, aproximadamente unos 20 dólares actuales.

aceite de serpiente
Hasta que fue denunciado, el aceite de serpiente de Clark Stanley se producía en 3 fábricas y se vendían cientos de litros.

Stanley se convirtió en una de las figuras más reconocibles del las medicinas patentadas. El tipo abrió tres fábricas en Beverly, Massachusetts y Providence, Rhode Island, lo que le otorgó un alcance comercial mucho más allá de los circuitos de vendedores ambulantes.

La estafa se terminó en 1916, cuando las autoridades federales examinaron una botella del Aceite de Serpiente de Clark Stanley, bajo los estándares creados por la “Ley de Alimentos y Medicamentos Puros”. El análisis destapó que el brebaje era una mezcla de aceite mineral, una pequeña cantidad de aceite de grasa animal, probablemente de vaca, capsaicina de chiles (pimientos picantes), trementina y alcanfor. No se encontró ni la más mínima traza de sustancia alguna extraida de serpientes.

Clark fue judgado por etiquetado fraudulento de sus productos, sin que Stanley opusiera defensa porque no merecía la pena. El tribunal lo multó con solo 20 dólares, que serían aproximadamente 600 dólares actuales. El tipo tenía tres fábricas, vendía litros de producto y probablemente su abogado le aconsejó cerrar la boca, pagar 20 y largarse.

La sanción fue baja pero el caso se hizo muy conocido porque los periódicos se hicieron eco y lo difundieron ampliamente. La expresión aceite de serpiente pasó de ser un producto literal, a convertirse en símbolo de fraude. La reputación de Stanley se cayó por los suelos y el negocio se desvaneció a medida que aumentaron las inspecciones federales. Murió en 1924.

2La prohibición del Aceite de Serpiente

El declive del aceite de serpiente en los Estados Unidos se debió a la alarma pública y a la mayor protección al consumidor. Durante finales del siglo XIX, los periodistas sacarobn a la luz los peligros de los medicamentos no regulados. Algunos preparados contenían ingredientes tóxicos, sustancias adictivas y daban falsas esperanzas a pacientes con enfermedades graves.

La presión pública hizo que se promulgase la “Ley de Alimentos y Medicamentos Puros” de 1906. Esta legislación prohibía la venta de alimentos y medicamentos mal etiquetados o adulterados a nivel interestatal. Exigía un etiquetado preciso. También fue la precursora de la agencia guvernamental “FDA – Food and Drug Administration – Administración de Alimentos y Medicamentos”.

aceite de serpiente
Anuncio de “Great Yaquis Snake Oil Liniment”, aciete de serpiente Gran Yaquis, publicado en 1903 en un periódico de Portland. El preparado era producido por la empresa “Yaquis Medicine Company” de San Francisco y Portland, afirmando que su fórmula se preparaba con “aceite puro de serpiente de cascabel”, lo cual no es científicamente posible. Otras marcas conocidas eran “Tex Bailey’s Rattlesnake Oil – Aceite de serpiente de cascabel de Tex Bailey”, “Rattlesnake Bill’s Liniment – Linimento de serpiente de cascabel de Bill”, “Blackhawk’s Indian Liniment Oil – Aceite de linimento indio de Halcón Negro” y “Col2.com’s Death Wish Snake Oil – Aceite de serpiente Deseo de Muerte Col2.com”.

Las nuevas regulaciones no prohibieron el aceite de serpiente de forma directa. Exigían a los vendedores revelar públicamente los ingredientes y no publicitar propiedes inexistentes. Esta normativa restó todo el atractivo que pudiera conservar el aceite de serpiente al perder el halo místico que tenía anteriormente.

Europa siguió un camino similar. Para principios del siglo XX, los gobiernos europeos habían introducido controles más estrictos a los medicamentos y los remedios tradicionales perdieron terreno a medida que avanzaba la medicina científica.

Para la década de 1930, la FDA había sido dotada con mayor autoridad. Podía incautar productos, enjuiciar a los vendedores y hacer cumplir las normas de etiquetado, terminando de manera efectiva con los espectáculos de curanderos ambulantes con el carro lleno de elixires milagrosos.

1El aceite de serpiente se sigue vendiendo

El aceite de serpiente sobrevivió gracias a las películas del Oeste que mostraban la escena clásica del estafador que llegaba al pueblo con un carro, un cartel y la botella de elixir milagroso en la mano. Camelaba a la muchedumbre congregada, vendía la mercancía y desaparecía antes de que nadie pudiera darse cuenta del engaño, a riesgo de que lo agarrasen y lo emplumasen en alquitran o lo colgasen sin miramientos.

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El concepto de aceite de serpiente está tan arraigado que sigue presente en docenas de productos. Líquidos para vapear, bebidas alcohólicas, cartas, bandas alemanas de hillbilly…

En tiempos moderno el término es sinónimo de estafa evidente per el aceite de serpiente sigue exprimiéndose en forma de suplementos herbales, no herbales, o de cualquier otro tipo, cuencos tibetanos curativos, rituales de desintoxicación, productos financieros con nombres extraños, SEO, políticos prometiendo mentiras, seminarios motivacionales, dietas milagro, fórmulas antiedad, pulseras cuánticas, terapias de cristales, limpiadores de aura, cursos para hacerse rico instantáneamente… ¡Elige tu aceite de serpiente!

Est.1875 

Nolumus credere, velimus scire

 Columna II

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